¿Hay obstáculo que frene a Juanjo Garrantxo?

Artículo de Juan Ignacio Sampedro.

Era un niño de siete años cuando su hermana Marian, adolescente de quince, se hacía con el bronce absoluto en un Campeonato de España Absoluto Indoor. En la casa de Juanjo Garrantxo Méndez, el atletismo era la sopa de cada día. Por ello, cuando sus padres, atletas ambos, le permitieron pisar el tartán, se dijo: “¡Ya era hora!”.

Juanjo, padre, y Mari Carmen quisieron que la formación deportiva de su hijo pequeño se sustentase en una base lo más amplia posible. Y aquel alevín asistía a las escuelas deportivas de balonmano, que en Irún no es un deporte menor, piragüismo, futbol, natación y atletismo. De inculcarle los fundamentos del atletismo se ocupaba su madre y lo sigue haciendo ahora que se nos ha convertido en el mejor vallista juvenil de Europa.

Ocurrió en la capital de Azerbaiyán. Juanjo se inscribía con una marca de 13,88 y alguna esperanza de llegar a la final. La semifinal del 31 de mayo –acabó primero con 13,65– nos mostraba que se podía apuntar más alto. ¿El podio, quizás? El polaco Zebrowski se convertía en líder del año. Estaba, de tapado, el alemán Hannemann, que había demostrado tener mucho más que los 13,66 de su serie.

Pero Juanjo no había ido a Bakú solamente a ver las torres petrolíferas, él quería volver con una medalla al cuello.

El 1 de junio almorzó poco y pronto. A las 16:40 estaba programada la final de 110 metros vallas. Con el calor del mediodía ya estaba en la pista para el ritual del miedo. Calentar, aislarse en la ejecución sistemática y solitaria de gestos bien conocidos, estar atento a la hora de entrar en la cámara de llamadas, llevar todo lo necesario consigo.

Sobrevivir al ritual previo a la gran competición es media victoria. Y no está al alcance de todos. Los grandes atletas, y Juanjo ha demostrado serlo, saben manejar esa tensión. Saben vencerse a sí mismos.

Una carrera de vallas es una sucesión de diez trampas consecutivas. Juanjo Garrantxo puede decir que en Bakú escapó de las diez celadas. La perfección existe, entrena en Plaia Haundi.

¿Cuánto entrena Juanjo Garrantxo?

La parte más asombrosa de la historia, está por ser contada.

Aquel alevín que pasaba por todas las escuelas deportivas de Irún, empezó hace cinco años a compaginar las pruebas explosivas del atletismo con la portería de los alevines del Real Unión. Y no pasó desapercibido para los cazatalentos de clubes más grandes. Desde hace dos temporadas, Juanjo Garrantxo es portero de fútbol en las categorías inferiores de la Real Sociedad.

Reitero la pregunta: ¿cuánto ha entrenado atletismo de media semanal Juanjo Garrantxo durante el último año?

“Una sesión semanal”.

Conocía la respuesta porque llevo años asombrándome con las cosas de este muchacho. No menos que lo que me asombraba la pasmosa precocidad de su hermana Marian. Todo sea dicho. El mejor vallista juvenil de Europa no puede entrenar su especialidad más que una vez por semana. Los días restantes hace otro deporte. ¿Hasta cuándo se mantendrá esta situación?

No se lo he planteado. Es el propio atleta quien pronuncia en alto algo que le viene dando vueltas en su cabeza.

“Sé que ha de llegar el momento en el que tenga que dedicarme en exclusiva a uno de los dos deportes”, reconoce.

Mientras llegue ese momento va engordando su historial como atleta, no exento de dificultades.

En la pista de Plaiaundi, las vallas con las que entrena, las del Club Txingudi, están obsoletas. Esta misma semana, los directivos del club han conseguido que diez comercios de la villa fronteriza le paguen una valla cada uno de ellos. En el frontal de cada obstáculo pondrán el nombre de cada uno de los establecimientos benefactores,

Un problema menos. Otros, como las lesiones frecuentes durante el paso por cadetes, también parecen ser agua pasada. Aquella menudencia de atleta escolar, creció espectacularmente con la entrada en la adolescencia. Las lesiones le acosaban. Había semanas enteras en las que no podía acabar un solo entrenamiento. Pero no por ello, si el resto de sus obligaciones se lo permitían, dejaba de ir a Plaiaundi a seguir puliendo su técnica.

En cadetes se vio abonado a los segundos puestos en vallas. Jugaba con otras especialidades. Había saltado 5,78 en su primer año como cadete. Y lanzó 43 metros justos en disco y 12,85 en peso en el segundo año en la categoría.

¿Y las combinadas?

Se le ilumina esa sonrisa franca que tiene como seña de identidad. Pero, no, bastante liada tiene su agenda.

En su primer año de juvenil gana el indoor de Antequera. Cierra ese invierno con 7.87.

Faltan seis semanas para la cita de verano, Durango, cuando se fractura un dedo. Con una férula, los médicos le prescriben cuarenta días de inmovilidad. Al menos, sin hacer vallas.

Pero trabaja mucho la velocidad. Treinta días de la fractura, faltan diez más para que le quiten la férula. Se inscribe en 100 lisos en el Campeonato de España Juvenil. Quedan unas semanas para la FOJE, en los Países Bajos. Podrá ser tenido en cuenta siempre que haga alguna prueba en Durango.

¿Cómo se sale de tacos sin impulsar con una de las manos?

Evidentemente, se sale. Juanjo lo hace y termina segundo con 11,07. Tres semanas más tarde, en Utrecht, es segundo en vallas con 14,01. La mejor marca de 2013 es de principios de mayo, antes de la lesión en el dedo. Una oportunidad perdida, en parte.

Hace unos días acaba de terminar el primer curso de Bachillerato con la suficiencia habitual con la que solventa cada uno de sus compromisos. Su centro escolar está muy cerca de donde estamos conversando, en el Instituto Plaiundi.

¿Qué estudiará Juanjo?

“Algo relacionado con el deporte. Posiblemente la doble titulación en Magisterio y Educación Física que ofrece la Universidad de Deusto en el campus de San Sebastián”, cuenta.

Acaba de pasar unos días de campamento con los chicos de su clase. El premio a un curso bien cumplido. Y de nuevo a Plaia Haundi. A seguir salvando obstáculos. Nanjing está a la vuelta de la esquina.

Los mejores del año, los jamaicanos Jahel Hyde, con 13,19 , y Roje Jackson, 13,33, el colombiano Berrios, 13,52, el chileno Del Mónaco, 13,53, todos ellos rivales de gran calidad, obligarán a Juanjo txiki a dar lo mejor de sí mismo. Esperamos ansiosos que llegue ese momento.

* Juan Ignacio Sampedro.

– Foto: Txingudi At. Taldea